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martes, 14 de agosto de 2018

Villa Gabriela

Teníamos por techo un meguante, y ramas de árboles de mango, nizpero y almendron. 

Aun no se como describir el sonido que se mezclaba entre el viento, el arroyo, y el  cantar de los pajaros que sólo repetían una misma tonada esa noche de 7 de agosto. Era un ambiente lleno de misterio, Por que ya pasaban las 11 y sólo éramos los 2. 

Un cigarrillo, para respirar algo de humo que traía ese recuerdo a cuidad, y que pellizcaba mis sentidos. Para  no dejarnos apabullar por ese fresco y esa calma que daba el olor a campo en aquella villa.

Palabras mías conclusiones tuyas.
Palabras tuyas conclusiones mías. Y así transcurría el tiempo, en esa casa del arbol.

Perderse en tus ojos verdes era la tarea más fácil del mundo. yo como buen estudiante cumplía con tal responsabilidad. 
De repente agregamos magia a nuestro encuentro y la risa empezó a bailar delante de nosotros. De manera inmediata danzamos con ella, sin perder nuestro objetivo.

Nos quitaron la piel y el alma quedo desnuda.  Y ahí la noche y sus elementos devoraron cada pensamiento, cada razón, cada sueño. Nos enseñaron que por más diferencias culturales, sociales, y profesionales que tengamos. terminamos con 20 dedos entrelazados,  dos corazones latiendo descontrolados, y un repetido va y ven de caderas. Que bailan al ritmo de algo,  que nos hizo estar esa noche,  ese instante, en ese lugar.

Villa Gabriela.

🌹🎩


Amilkar Silva

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